WASHINGTON.– Javier Milei entró a uno de los salones del hotel Gaylord National en Maryland, vio a Elon Musk y se abalanzó con los brazos abiertos para darle un abrazo.
“¡Hola, mi amigo!”, exclamó.
Musk se puso unos lentes metalizados, lo abrazó y le devolvió la sonrisa.
“¿Qué tal va la cosa?“, le preguntó.
Después, Milei le dijo que tenía un regalo para darle: una motosierra plateada con la consigna ”Viva la libertad carajo” grabada en la espada.
Musk la levantó al aire ante la mirada y las risas de Milei y su comitiva para las fotos de rigor..